En mi vida –y más desde hace media docena de años hasta hoy-, he conocido y visto a muchos entrenadores de Halterofilia. Como en todo, cada maestro tiene su librillo y aunque no hay nada escrito ni infalible, lo cierto es que hay cosas –o métodos- con los que yo no estoy muy de acuerdo y dudo mucho que te conviertan en un buen entrenador de Halterofilia. Pero, como ya he dicho, cada uno hace lo que puede, como puede y como cree que debe hacerlo.

Sin embargo, desde que imparto cursos de monitor y entrenador de Halterofilia, intento que todos los alumnos que salen de allí –ya sean de Crossfit o de Halterofilia- salgan con algunas nociones teórico-prácticas de cómo se deberían hacer las cosas, pero por supuesto, fundamentando y explicando los diferentes métodos y consejos para llegar a ser los mejores entrenadores que quieran ser. Cosa que, con los años, he ido aprendiendo por mí mismo, absorbiendo de entrenadores experimentados y con una mentalidad abierta cada día, intentando siempre seguir creciendo y darles lo mejor a mis alumnos, ya sea para que puedan seguir mi estela o a los Halterófilos a los que entreno y con los que paso el mayor tiempo de mis horas.

Por supuesto, cada persona juzgará mi trabajo de una forma diferente pero sé que, mis alumnos –todos ellos- siempre me han dicho que mi forma de enseñar les ha ayudado a crecer, no solo a nivel deportivo, sino también personal. Yo sé lo que cuesta hacerse respetar entre los deportistas y, ¡más ahora! Porque sí, eso de Youtube está bien pero claro, con tanta información y el cuñadismo como deporte principal de España, es bastante normal que alguno se te rebele y te ponga en duda. No pasa nada, somos humanos y esas cosas pasan. Pero, para que el impacto en ti y en tus alumnos de estas cosas sea menor, te voy a decir los consejos que a mi me han llevado a ser el entrenador de Halterofilia que soy hoy en día.

Los cuatro consejos para ser ese entrenador de Halterofilia

Selecciona siempre la información por calidad y no por cantidad

Aunque parece que voy a decir algo demasiado obvio, un puzzle de cuatro piezas es mucho más fácil de hacer y de montar que uno de 4.000. Sí, lo sé, parece una chorrada pero, si esto lo pasamos a la Halterofilia, la Halterofilia es mucho más fácil de ejecutar si haces las cosas fáciles y no empiezas a dar cien mil directrices que todas, al final, te llevan a lo mismo: la técnica. Cuanto más fácil les hagas la técnica a tus alumnos –sobre todo los primerizos, los otros ya tienen vicios y manías-, antes entenderán de qué va todo. Al final, la Arrancada es mover la Haltera en UN SOLO MOVIMIENTO, por encima de la cabeza y el Dos Tiempos es lo mismo, pero en dos. Que sí, que luego los movimientos se diferencian, que el agarre de la barra, la posición de los pies, el Hookgrip, la cabeza, las escápulas, etc… Un sinfín de cosas que, si se sueltan de golpe y porrazo, confunden más que aclaran. Por eso, en cualquiera de mis cursos de Halterofilia SIEMPRE parto de la estructura de “El botijo” para enseñarles a mis alumnos qué es la Halterofilia de base y, de ahí, ir puliendo.

De lo fácil siempre a lo difícil

Cuando uno ya levanta con soltura, la verdad es que cuesta un poco no ir corrigiendo miles de cosas a la vez, de manera poco ordenada y sin ningún control. Es como una diarrea verbal cuando ves a alguien levantar. Pero lo cierto es que, aunque creas que le estás haciendo un favor a tu alumno, eso no te convierte en un buen entrenador, aunque te pese. Muchas veces se nos olvida que en la Halterofilia, hay que hacer las cosas como en el colegio: de lo fácil –por ejemplo sumar- a lo difícil –por ejemplo dividir-. Y es que, así, tu alumno y tu futuro atleta, podrá ir corrigiéndose poco a poco y creciendo conforme vaya marcándose a sí mismos los tiempos y las estructuras mentales necesarias. No todos los atletas son ágiles con la Halterofilia, por eso, hay que saber enseñarles la parte más sencilla, hacer que la mecanicen y, después, poco a poco, ir puliendo las pequeñas cosas –que son las que realmente importan- y son las que les ayudarán a ser buenos levantadores. Pero, recuerda que, si quieres darlo todo, no estás demostrando ser un buen entrenador de Halterofilia, sino alguien con mucha teoría pero poca empatía.

Aprende a adaptarte a cada uno de tus levantadores

Si algo he aprendido a base de hostias desde que soy entrenador de Crossfit es que da exactamente igual la técnica porque cada levantador es un mundo y más en el mundo del Crossfit, donde cada uno viene con un pasado deportivo –o sin él-, con lesiones, decepciones, miedos y, sobre todo, adherencia al deporte en sí y más concretamente en la Halterofilia. Como ya te he dicho antes, no soy partidario de los entrenadores que sueltan y parlotean constantemente sobre cómo es la técnica y lo que se debe hacer. Sí, la técnica está ahí y hay que seguir los pasos, ¡pero solo los básicos! Un buen entrenador de Halterofilia es aquel que sabe reconocer las limitaciones de cada alumno y hacer que, con ellas y con todo, sea un levantador cojonudo. De nada te va a servir decirle que tiene que bajar más el culo si es un atleta que apenas tiene movilidad en la cadera o, por el contrario, que tenga un agarre X cuando es una persona que tiene mucha movilidad. Un entrenador que sabe lo que se hace, tiene que conseguir adaptarse a cada uno de sus alumnos y no hacer que sean ellos los que se adapten a él porque, cuando entrenas a gente adulta, te das cuenta de que tu función es hacer que ellos mejoren usando lo que tienen, no lo que tienes tú.

Haz que tus atletas crezcan con lo positivo, nunca por lo negativo

Por mis manos han pasado muchos futuros entrenadores de Halterofilia y si algo he podido reconocer de ellos es que estamos más educados a decirnos lo que hacemos mal que lo que hacemos bien. Por mi propia experiencia, he visto a muchos atletas desistir en la Halterofilia pensando que tenían tantos fallos que ya no querían ni intentarlo y, sinceramente, todo se debe al hecho de cómo decimos las cosas los entrenadores. Crear un recuerdo positivo es IMPEPINABLE para que tu atleta te vea como un buen entrenador de Halterofilia, por eso, es preferible que hables desde el “lo has hecho bien pero intenta hacer X” antes que desde el “X mal, tienes que hacer X para hacerlo mejor”. La diferencia en la actitud de los atletas es abismal y te darás cuenta enseguida de cómo tu atleta, en vez de ahogarse en un vaso de agua, te escuchará, te entenderá e intentará mejorar gracias a esos pequeños trucos que le has dicho. Creo que malgastamos demasiada energía diciendo lo que hacen mal y nos olvidamos –demasiadas veces- en darles la enhorabuena por todo el proceso de cambio y mejora que han hecho todos y cada uno de ellos. Quizás no sean campeones mundiales, pero joder, ¡todos han hecho grandes esfuerzos y sacrificios para estar donde están! Prémialos, disfruta del placer de ver cómo crecen, pero, sobre todo, de cómo confían en ellos y en ti cada día un poco más. Eso, es porque tú como buen entrenador de Halterofilia, has ido haciendo que su confianza en ellos mismos y su capacidad de ser halterófilos, aumente.

Recuerda que no solo hay una forma de ser un buen entrenador de Halterofilia, como ya te he dicho, cada maestrillo tiene su librillo. Pero creo que, crecer forma parte de nuestra profesión y, compartir, en la esencia de lo que somos todos los que entrenamos a gente. Espero que estos consejos te hagan crecer y mejorar tanto como me lo hicieron hacer a mi.

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