Un deporte conocido mundialmente. Sin embargo, existe cierto vacío a la hora de hablar de asuntos que giran en torno al levantamiento de pesas. A lo largo del artículo de hoy, desmentiremos una de las afirmaciones más repetidas por la sociedad, sobre todo dentro del campo de la actividad deportiva y la salud. Atento.

«Levantar pesas detiene el crecimiento».

¿A quién afecta esto? ¡Bingo! A los niños y niñas.

Durante muchos años, se ha culpabilizado al levantamiento de pesas de la baja estatura de personas que lo practican. Pero lo cierto es que el verdadero motivo reside en la genética, factor influenciable que oscila entre un 70% y un 90%, en concordancia con factores nutricionales. Tiene sentido, sí.

¿Qué pasa con el cartílago del crecimiento? En la halterofilia, se ejecutan movimientos de flexión y extensión articular. El cartílago del crecimiento se ubica en la metatasis de los huesos, lo que produce el crecimiento longitudinal de los huesos largos. Determinadas investigaciones indican que no existen alteraciones con su densidad si es comparado con atletas que practican otros deportes.

Según estudios llevados a cabo por Siff y Verkhoshansky, 2000, el sistema nervioso central realiza una regulación efectiva de la fuerza durante la ejecución de todos los movimientos corporales. Esto permite al deportista la estabilización de los niveles de fuerza.

Un halterófilo ha de comenzar a trabajar en la técnica cuanto antes. El motivo por el cual apoyamos esta decisión no es otro que el adquirir una técnica. Es necesario aprender la forma de levantar. Primero preparar al deportista a largo plazo, para que los mejores resultados deportivos lleguen con el paso del tiempo.

No es suficiente con sacar a la luz la verdad sobre la halterofilia precoz, venimos a mostrarte algunos beneficios que puede tener sobre los infantes:

1. Ayuda a mejorar la postura corporal, y permite adecuarla en cualquier movimiento biomecánico.

2. Mejora el acondicionamiento físico, lo que permitirá que en el futuro pueda desarrollar aptitudes como fuerza, potencia, equilibrio, precisión e incluso velocidad.

3. Es el inicio ideal hacia una vida sana.

4. Promueve actitudes positivas, desde la competitividad hasta el respeto, pasando por el espíritu emprendedor.

5. Pone de manifiesto la comprensión sobre los beneficios que puede tener una persona sana en el futuro.

6. Ayuda en el proceso de la sensibilidad a la insulina.

Cabe destacar que la supervisión es imprescindible para una ejecución correcta, así como la implementación de un programa individualizado. Las necesidades deportivas se suplen en cada niño de una forma distinta.

Te dejamos una guía básica orientativa del progreso del/a joven halterofílico/a:

6-9 años: entrenamiento dirigido a gestos afines al deporte que nos concierne.

9-12 años: etapa sensible del niño. Momento adecuado para aprender técnicas de movimientos olímpicos.

12-15 años: tratamos de mantener lo aprendido previamente, pues en la pubertad puede producirse un desajuste motor considerable.

16-18 años: incremento de volúmenes e intensidades de los medios. Es aquí donde se ve el fruto de años de entrenamiento.

¿Sabías que son necesarios hasta ocho años para alcanzar un alto nivel de entrenamiento en el deporte?

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