Ese no es el dato más interesante que te vamos a proporcionar a ti lector en el día de hoy.

Y es que, sus orígenes son ubicados en China, lugar en el que en torno al año 3600 A.C eran practicados los ejercicios de fuerza por los emperadores.

Los antiguos griegos debían llevar pesas en sus manos al hacer salto de longitud, pues se creía que podían así conseguir mejores marcas. De hecho, la palabra «haltero» pertenece a la raíz del verbo saltar.

Sin embargo, la halterofilia como la conocemos actualmente, que consiste en ver quién levanta más, nació en Francia en 1813. Como ves, la práctica ya existía, pero en esta época comenzaron las competiciones de peso en las tabernas. En ese momento se levantaban barras de hierro con dos bolas de metal a los lados.

En la primera Olimpiada Moderna celebrada en Atenas en el año 1896, la halterofilia fue incluida como deporte olímpico. Años más tarde, en 1920, los participantes se dividieron en categorías atendiendo a su peso;

  • Pluma.
  • Ligero.
  • Medio.
  • Semipesado.
  • Pesado.

En 1928 se incluyeron modalidades: arrancada, desarrollo y tiempo.

Pasaron varios años hasta que empezaron a celebrarse campeonatos de fisicoculturismo para mujeres. Aunque no es el mismo deporte, era una oportunidad para que las mujeres demostraran su capacidad física.

En 1987 se celebró el primer campeonato de halterofilia femenina, y diez años después, el Comité Olímpico Internacional aprobó la participación de halterófilas en los JJ.OO.

Hoy en día, se practica y se disfruta a lo largo y ancho de todo el mundo. Pero donde mejor se practica, es en Club Deportivo Titán.